Definición de buena fe contractual

  1. Conjunto de deberes especiales que debe un contratante a la otra parte que van más allá de lo expresamente  pactado.

En el Código Civil de Puerto Rico

  • Art. 1210 Cómo se perfeccionan los contratos. (31 L.P.R.A. sec. 3375)

Los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento, y desde entonces obligan, no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que según su naturaleza sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley.

En la jurisprudencia puertorriqueña

Hay facultad en los tribunales para atemperar la irracionalidad de la causa cuando ésta hiere el principio de la reciprocidad de las prestaciones y la norma de buena fe del citado Art. 1210.

Atenta nuestra legislación civil al problema de la autonomía de la voluntad, que requiere el cumplimiento de lo pactado en los propios términos convenidos, admite, sin embargo, ciertas restricciones por razón de la buena fe que preside la contratación –arts. 1.258 del C. C. y 57 del de Comercio– y más concretamente, por razón del elemento de justicia objetiva implícito en la exigencia de causa en los contratos, referida esencialmente en los onerosos a la reciprocidad o equivalencia de las prestaciones, pronunciándose nuestra moderna legislación con caracteres más acusados de posibilidad de moderación de lo convenido, siendo preciso reconocer la facultad judicial de modificar el contrato, si bien solo con gran cautela y notoria justificación se podrá hacer uso de la citada facultad modificadora. (S. de 13 de junio de 1944.) F. Bonet Ramón, Código Civil Comentado, Madrid, Ed. Aguilar, 1962, pág. 959.

En la doctrina puertorriqueña

  • Michel Godreau

Se trata de la protección del valor de lealtad que cada contratante le debe al otro a partir de las expectativas razonables que su relación particular genera.DERECHO CIVIL PATRIMONIAL. 66 Rev. Jur. U.P.R. 443

En la doctrina española

  • Díez-Picazo

La buena fe, en el sentido que aquí importa, es la lealtad en el tratar, el proceder honrado y leal. Supone el guardar la fidelidad a la palabra dada y no defraudar la confianza, ni abusar de ella; supone un conducirse como cabe esperar de cuantos, con pensamiento honrado, intervienen en el tráfico como contratantes. Lo que se aspira a conseguir, se ha dicho, es que el desenvolvimiento de las relaciones jurídicas, el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de las obligaciones, se produzca conforme a una serie de principios que la conciencia jurídica considera necesarios, aunque no hayan sido formulados. (Énfasis nuestro.) L. Díez-Picazo, La doctrina de los propios actos, Barcelona, Eds. Aries, 1963, pág. 157.

La buena fe crea deberes especiales de conducta “exigibles en cada caso, de acuerdo con la naturaleza de la relación jurídica y con la finalidad perseguida por las partes a través de ella”. L. Díez-Picazo, prólogo en F. Wiecacker, El principio general de la buena fe, Madrid, Ed. Civitas, 1983, pág. 19,

Nota de PopJuris

  • Aunque la jurisprudencia y la doctrina habla en términos generales de “buena fe”, no se debe confundir la “buena fe contractual” de la “buena fe registral” pues ambos conceptos, aunque parten de los mismos principios, tienen requisitos y características diferentes. La buena fe contractual es lo que se define en esta página, mientras la buena fe registral es el desconocimiento de una titularidad diferente a la que aparece en el Registro de la Propiedad.