Resumen: Barrientos v. Gobierno de la Capital 97 D.P.R. 552 (1969)

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Hechos

  • El Municipio de San Juan contrató a Nolla, Galib & Co., para instalar una tubería en el sector Ocean Park de Santurce. Esta corporación, a su vez, subcontrató a Island Constructors para la instalación de unos tubos “en seco”, lo que requería el uso de taladros-pozos para drenar el agua del subsuelo. Los estudios realizados por el municipio reflejaban que el subsuelo era uno humedo y arenoso, por lo que era peligroso.
  • Island Contructors comenzó el drenaje, secó el subsuelo y la tierra se asentó, lo que provocó que se agrietaran aceras, paredes, calles y hasta pisos de algunas casas del lugar.
  • Se demandó al Municipio, a Nolla, Galib & Co. y a Island Constructors.
  • El Tribunal de Instancia relevó a Nolla, Galib & Co. bajo la figura del contratista independiente, por ser la obra que iba a realizar Island Constructor una que no es inherentemente peligrosa, y por las mismas razones exoneró al Municipio de San Juan. Island Contructor recurre al Supremo alegando que su labor era inherentemente peligrosa por las condiciones del subsuelo, por lo que la responsabilidad del Municipio era indelegable.

Controversia

  1. ¿Es la instalación de tubos en seco en un subsuelo húmedo y arenoso una labor inherentemente peligrosa o y por tanto indelegable por parte del municipio?

Decisión

  1. Sí, la instalación de tubos en seco en un subsuelo húmedo y arenoso es una labor inherentemente peligrosa o y por tanto indelegable por parte del municipio.

Fundamentos

  • En Inglaterra, el caso de Bower v. Peate, L.R.I.Q.B. Div. Eng. (1976) se dijo que:
    • “Una persona que ordena la ejecución de una obra de la cual, en el curso natural de las cosas, se puede anticipar consecuencias perjudiciales para los vecinos, a menos que se adopten medios para evitar tales consecuencias, tiene la obligación de velar porque se tomen las medidas necesarias para evitar daños, y no puede relevarse de responsabilidad empleando a otro –bien sea el contratista contratado para ejecutar la obra de la cual surge el riesgo o cualquier otra persona—para que tome dichas medidas”.
  • “Eliminado el concepto restrictivo de que el daño sea consecuencia necesaria de la ejecución de la obra, basta entonces para imponer responsabilidad al propietario que haya un riesgo reconocible, un daño previsible”.
    • Con esto se abandona el criterio estricto de Bonet v Municipio de Barcelonesa.

Comentarios

  • La norma restrictiva que establece este caso con respecto a la responsabilidad del que contrata (promotor o principal), se abandona a favor de una doctrina que enfatiza la previsibilidad de los daños por parte del que contrata. Barrientos v. Gob de la Capital.

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