Causa adecuada

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Nota: Una explicación más breve del tema se encuentra en el artículo “Relación causal en Puerto Rico “, en la Biblioteca de PopJuris.

El artículo 1802 del Código Civil establece los tres elementos de la responsabilidad extracontractual, o de daños y perjuicios,:

1.Culpa o negligencia
2.Daños, y
3.Nexo causal entre el primer elemento y el segundo

A primera vista parece una declaración de obviedad el decir que hay que probar que una culpa o neligencia causó un daño. Pero ese elemento intermedio de “causa” resulta más problemático de lo que parece.

Condición sin la cual…

Por ejemplo, podriamos entender causa como toda condición sin la cual no se hubiera producido un resultado (conditio sine qua non) . Con esta definición, bastaría con preguntarnos si, de mentalmente quitar o abstraer esta causa, habrá o no habrá sucedido el mismo resultado. Si la respuesta es que sí, la acción evaluada no es causa, y si no, sí es causa. Pero, por ejemplo, si los padres de un agresor no hubieran concebido a su hijo éste no hubiera agredido. ¿Significa que la concebción de esta persona es causa de la agresión que cometió? Bajo la definición que utilizamos, sí, lo es. Claramente esta definición de causa es demasiado amplia  para adjudicar controversias con ella. Es por ésto que “causa legal”, o lo que los tribunales interpretan como causa según el 1802, es muy diferente (más específica o restricta) que la simple “causa física”, que es de la que hemos estado hablando.

Causa próxima o adecuada

Entonces, ¿cómo definimos “causa legal”? Para ello, el Tribunal Supremo de Puerto Rico ha utilizado la llamada “formula” de “causa adecuada”. La causa adecuada es aquella condición que de ordinario produce el tipo de daño que finalmente ocurrió. En el ejemplo del párrafo anterior tendriamos que preguntarnos, ¿de ordinario, que unos padres conciban a un niño de ordinario provoca esto agresiones físicas? La respuesta ahora sería no, no podemos decir que es probable que haya una agresión por haber concebido a una persona. Por lo tanto, bajo la “causa adecuada”, la concepción de esta persona no es causa legal de la agresión. (Por cierto, este ejemplo lo usamos para propósitos de este análisis, pues en este caso la concepción ni tan si quiera constituye culpa o negligencia, por lo que usualmente en estos casos ni tan si quiera tenemos que indagar en asuntos de causalidad).

En otro ejemplo, esta vez verídico, un cliente de un hotel se percata de que cama no está lista, sale a reclamarle a un empleado, y en el camino es asaltado. Claramente hay causa física: si la cama hubiera estado lista, él no hubiera salido y no hubiera sido asaltado. Pero, ¿la negligencia de no hacer la cama es una omisión que de ordinario provoca que asalten a un cliente o que éste sufra algún otro daño de este tipo? No, por lo tanto, la omisión aquí no es la causa legal, por no satisfacer los requisitos de la causa adecuada. Ver resumen de Pabón Escabi v. Axmayer 90 DPR 20 (1964).

Tipo de daño

Esto nos deja un problema: ¿qué cosa significa “tipo de daño”? Esta frasesita de apariencia inocente resulta problemática por su vaguedad. ¿Qué tanto nivel de especifidad o generalidad tenemos que darle a la palabra “tipo”? Por ejemplo, conducir un automovil por la autopista con los ojos vendados es un acto culposo que de ordinario provocaría un accidente de autos. Pero y si el conductor vendado choca con un camión de circo lleno de elefantes y esto provoca que los elefantes escapen y empiecen a chocar con otros autos: ¿ese es un “tipo de daño” que de ordinario provocaría conducir con los ojos vendados? Pues depende que entendamos por “tipo de daño”. Si entendemos con este término un grado de especifidad tal que incluya el cuadro completo con los elefantes chocando con los autos, tendriamos que decir que, con este parametro, el acto culposo no sería causa legal de lo ocurrido. Pero si entendemos por “tipo de daño” algo más general como un accidente de autos, entonces el acto culposo del vendado sí sería causa legal de lo sucedido.

Un ejemplo verídico de cómo el término “tipo de daño” puede ser problemático lo encontramos en Gines Meléndez v. A.A.A. 86 DPR 518 (1962), caso en el que un individuo perseguía a otro con un cuchillo y el perseguido tropieza con un contador negligentemente instalado por la Autoridad de Acueductos y Alcantarillado (sobresalía demasiado de la cera), cae al suelo, y allí es apuñalado por su perseguidor. La Autoridad alegaba que un contador mal puesto de ordinario no produce el tipo de daño que ocurrió, entendiendo por tipo de daño que un individuo apuñale a otro. No obstante, el tribunal indicó que “tipo de daño” no significa “daño específico” por lo que el tipo de daño en este caso significa algún tropiezo que causare un daño que provocara el contador con sus consecuencias.

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