Prueba de carácter para inferir conducta en las reglas de Evidencia de Puerto Rico

Acabo de salir de un examen de derecho probatorio, y cómo tal parece que, contrario a todos los pronóstico, sí me fue bien en la contienda,  tengo ánimo de escribir sobre el tema, por lo que comparto aquí una gráfica que hice para un repaso sobre las reglas relativas a la presentación de pruebas de carácter, según las nuevas Reglas de Evidencia de Puerto Rico que entrarán en vigor en enero del próximo año.

(En la Biblioteca PopJuris también está publicada la gráfica junto con los fragmentos de las reglas relevantes a la cuestión).

La lógica de las reglas con respecto a la presentación de prueba de carácter puede resultar un poco extraña de primera instancia, pero, aunque tiene sus críticos, creo que sí tiene sentido. La norma, según definida por la Regla 404, es que “evidencia del carácter de una persona o de un rasgo de su carácter no es admisible cuando se ofrece para probar que en una ocasión específica la persona actuó de conformidad con tal carácter”. Bajo esta regla, por ejemplo, no se podría presentar prueba de que una persona acusada de agresión tiene un carácter agresivo, lo que podría resultar chocante ya que es normal inferir que un carácter agresivo aumenta las probabilidades de que una persona sí haya sido agresiva en un momento dado. ¿Entonces por qué excluir la evidencia si, al fin y al cabo, podría ser útil para determinar las probabilidades de que alguien sea o no culpable? Según lo explica el profesor Chiesa, que fue quién me dio la clase, “[e]l principio fundamental es que el demandado o acusado sea juzgado por lo que se le imputa y no por su carácter o conducta pasada o posterior”[1]. Es decir, a pesar de que sí se considera que prueba de carácter un “valor probatorio”, las reglas parecen considerar indeseable que se convenza a quién juzga a base del carácter de una persona, y no a base de probar los hechos que se juzgan como tal. Según yo lo veo, también se podría construir una fundamentación a base del principio de presunción de inocencia, ya que, por ejemplo, de no haber límites sobre la prueba de carácter de un acusado, una persona con carácter agresivo podría entrar, ante un juicio por agresión, ya con cierta carga negativa en su contra, casi comparable a una especie de presunción de culpabilidad.

Pero como todo, la norma tiene sus excepciones. En esta caso, lo que no se le permite a la fiscalía, tratar de traer prueba de carácter para inferir unos hechos, se le permite a la defensa: por ejemplo, el abogado puede traer evidencia de conducta pacífica para crear duda razonable de la culpabilidad de su cliente. Pero si decide presentar tal evidencia, “abre las puertas” para que la fiscalía presente evidencia para probar lo contrario, o sea, para que fiscalía pueda hacer lo que en primera instancia no podía: presentar prueba de carácter para que se infiera la culpabilidad. Con esto se logra cierto balance: por un lado se sigue la línea del sistema de otorgarle ventaja a la defensa dándole cierta flexibilidad para que decida qué estrategia defensiva planificar, pero por otro se pone ésto sujeto a la consecuencia de que fiscalía pueda reaccionar haciendo lo que no podía hacer desde un principio. Reglas similares existen con respecto a la prueba de carácter de la alegada víctima, como pueden ver en la gráfica.

[1] Chiesa, Reglas de Evidencia de Puerto Rico 2009. Análisis por el Prof. Ernesto L. Chiesa, Publicaciones JTS. San juan.


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