La protección que ofrecen las corporaciones y las C.R.L. no es absoluta

Hay personas que piensan que al operar sus negocios mediante una corporación o una compañía de responsabilidad limitada(C.R.L), al proveer estas estructuras responsabilidad limitada  a los dueños, están inmunes a todo tipo de reclamo judicial por las acciones que se incurran a nombra de la corporación o la compañía. La realidad es que la protección no es absoluta.

Veamos dos ejemplos en los que usted podría responder en su carácter personal a pesar de operar su negocio mediante una corporación o C.R.L.

Daños ocasionados por usted mientras operaba su negocio

Digamos que usted crea una corporación para operar su negocio y mediante la operación del mismo, personalmente causa un daño a una persona por culpa o negligencia. ¿Puede librarse de una demanda bajo el argumento de que estaba actuando a nombre de la corporación y no en su carácter personal? No. La persona afectada puede demandar tanto a la corporación como a usted en su carácter personal. La responsabilidad limitada de la corporación lo protege a usted como dueño, pero no como empleado o agente[1] de la corporación.

Aquí también nos encontramos con otro mito relacionado que dice que a los empleados o agentes no se les puede demandar si el daño lo causan como parte de su empleo o tarea asignada por la corporación. Esto no es cierto. Una cosa es que como práctica de litigio siempre se busca ir tras los “deep pocket” de las empresas, ignorando los empleados –que posiblemente no tengan para compensar todos los daños– y otra cosa es que no se permita demandar a empleados por daños causados por estos como parte de su empleo. O sea, la práctica es ir tras la empresa, pero legalmente también es permitido ir tras el empleado, y dependiendo de las circunstancias, sí podrían demandarlo junto a la empresa.

Deudas de la corporación o compañía

En cuanto a las deudas incurridas a nombre de la corporación o la compañía, la protección jurídica es más fuerte. La regla general es que los dueños no responden por tales deudas, a menos que se hayan comprometido contractualmente a sí responder. No obstante, esta protección tampoco es absoluta. Un demandante también podría demandar a uno o varios accionistas de la corporación bajo el argumento de que, en realidad, la corporación y su(s) dueño(s) eran la misma persona. Esto es lo que se conoce como “descorrer el velo corporativo”. Sí usted no mantiene cuentas de bancos para sus corporaciones separadas de las personales, si no mantiene un registro de los gastos propios de la empresa, si no mantiene las formalidades que la ley exige que hay que seguir con respecto a la operación de la empresa, y si la misma no puede operar de forma sin depender de alguna u otra forma de ingresos personales suyos, o viceversa, las probabilidades de que alguien logre demandarlo mediante la doctrina del descorrimiento del velo corporativo aumenta.



[1] Sobre la responsabilidad de los agentes o mandatarios, el Art. 1617 del Código Civil dice que “El mandatario es responsable, no solamente del dolo, sino también de la culpa, que deberá estimarse con más o menos rigor por los tribunales según que el mandato haya sido o no retribuido.”


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