¿Violencia doméstica o violencia de género?

En su columna del 3 de mayo de 2009, Antes que llegue el lunes, la escritora Mayra Montero hizo la siguiente expresión:

Peor que eso, el Gobernador dijo estar comprometido con la prevención de la violencia doméstica -doméstica es mucha gente, hasta el perro; el que le escribió el mensaje, que sepa que es violencia de género o machista-

La cita está un poco sacada de contexto, pues el propósito del escrito es criticar la nueva propuesta del gobernador Luis Fortuño llamada “promesa de hombre”. Pero lo que me llamó la atención fue este fragmento, que propone y exige el rechazo del término “violencia domestica” por uno que la autora considera más directa “violencia de género” o violencia machista.

Al parecer Montero piensa que al no aludir el término directamente a la violencia de un hombre a una mujer, lo de “violencia domestica” no es más que un eufemismo para no enfrentar, mediante el discurso, directamente el asunto: el machismo, o el patriarcado. El problema es que tal cambio de término, si bien de primera instancia parecería simplemente una forma de ser “más directo”, en realidad no sería otra cosa que una restricción a las interpretaciones posibles de la Ley para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica (Ley Núm. 54 del año 1989) e, incluso, sin duda recibiría el apoyo de los sectores conservadores religiosos a los que Montero suele criticar en sus columna. La razón de ello es que, mientras que con el término “violencia doméstica” es posible cobijar todo tipo de violencia de pareja, el término “violencia de género” o más aún “violencia machista” conllevaría un conservador discriminen por orientación sexual, pues no se protegerían de igual forma, por ejemplo, a la mujer lesbiana victima de violencia por su pareja que la mujer heterosexual victima de violencia por un hombre; y no hay ninguna razón para ofrecer más o menos protección a una persona según el género de su pareja.

Esta es una interpretación que de seguro recibiría el aval de la derecha religiosa, quienes hace unos años iniciaron una campaña en contra de la aplicación de la ley 54 a parejas del mismo sexo, lo que finalmente obtuvo al apoyo del Tribunal Supremo de Puerto Rico en el caso Pueblo v. Ruiz Martínez, 2003 T.S.P.R. 52, en el cual, de una manera bastante forzada, se interpretó que la intención legislativa era solamente proteger esa violencia entre pareja hombre-mujer, y no entre cualquier pareja, como parecería sugerir una lectura literal de la ley.

En fin, un simple cambio de término, aunque parecería más directo y punzante, bien podría servirle a discursos que promueven el discrimen, y no a discursos en pro de la igualdad.

Lcdo. Eugenio Martínez Rodríguez (73 Posts)

Editor de PopJuris. Creó este portal cuando era estudiante de derecho como un intento de estimular la discusión sobre el derecho más allá de entre abogad@s y estudiantes de derecho. Obtuvo su Juris Doctor en la Universidad de Puerto Rico y fue admitido al ejercicio de la abogacía por el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Actualmente trabaja en la firma Borrás & Martínez.También coadministra el portal DerechoPR.org, una red social profesional para abogados y estudiantes de derecho en Puerto Rico.


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