El caso del enfermero que se masturbó con mano de paciente semi anesteciada

Esta semana se ha reseñado en la prensa una polémica sentencia del Tribunal Supremo de Puerto Rico, Pueblo v. Lugo Fabre, 2010 TSPR 78, en la que se revoca un dictamen contra un enfermero que se aprovechó del estado de indefensión en la que se encontraba una paciente semi anesteciada para masturbarse con la mano de ésta. El caso es muy triste y lamentable, y el resultado no se acerca a ninguna noción de justicia seria. Aún así, en mi opinión, la opinión es correcta en derecho y el Tribunal Supremo no tenía otra opción de fallar como falló. Era eso, o darle la espalda al principio de legalidad y con ello otorgarle el poder a los jueces sacarse delitos de la manga.

Resumen

La controversia es básicamente la siguiente: se acusa de actos lascivos a este enfermero por masturbarse con la mano de una paciente que estaba conciente, pero parcialmente anesteciada. El problema es que la modalidad de acto lascivo que se utiliza para el cargo requiere “medios engañosos”, y la opinión mayoritaria establece que “tomar ventaja de una persona semi-inconsciente y obligarla a realizar un acto sin su consentimiento -casi por la fuerza- no es utilizar medios engañosos que vicien el consentimiento de ésta al acto”. Por cierto, esta última expresión ha sido citada y recitada cientos de veces en redes sociales para señalar lo que, según los críticos, es lo absurdo de la decisión, pero a mi juicio están se está reaccionando más por la pasión que por la razón. La frase no tiene nada de inlógica. Es decir, si una persona se aprovecha del estado inconciente de otra para violarla, ¿podemos decir que la “engaño”? No veo por qué esto es polémico; la respuesta es no, no hubo engaño. Hubo otra cosa igualmente repudiable –un abuso de poder, por ejemplo–, pero engaño no.

Opinión disidente

En su opinión disidente, el juez asociado Kolthoff intenta argumentar la existencia de un engaño por el hecho de que el acto no se hubiera producido si la paciente no estuviera anesteciada, y que ésta consintió la anestecia para someterse a un tratamiento médico, y no para masturbar al enfermero como finalmente pasó, pero el problema con este razonamiento es que parte de la premisa de que el enfermero planificó lo sucedido desde antes del consentimiento, cosa que no se probó.

El inciso de los narcóticos

Existía otra modalidad de acto lascivo que decía que si “la víctima ha sido compelida al acto mediante […] anulando o disminuyendo sustancialmente, sin su conocimiento, su capacidad de resistencia a través de medios hipnóticos, narcóticos…” también habría pena. El problema con la aplicación de esta modalidad es que el uso de narcóticos no se le suministró a la paciente con el propósito de cometer el acto aquí señalado, sino para propósitos de una intervención médica.

Defecto de redacción

En fin, como dice la misma opinión del Supremo, “[e]ste resultado obedece a un defecto en la redacción del estatuto, el cual contiene una laguna que permite que actuaciones como la de este caso no sea castigada como delito de actos lascivos”.

Lcdo. Eugenio Martínez Rodríguez (73 Posts)

Editor de PopJuris. Creó este portal cuando era estudiante de derecho como un intento de estimular la discusión sobre el derecho más allá de entre abogad@s y estudiantes de derecho. Obtuvo su Juris Doctor en la Universidad de Puerto Rico y fue admitido al ejercicio de la abogacía por el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Actualmente trabaja en la firma Borrás & Martínez.También coadministra el portal DerechoPR.org, una red social profesional para abogados y estudiantes de derecho en Puerto Rico.


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